Artículo Flashmob Junín


Como cualquier sábado del año a las 9:00 a.m en la carrera Junín del centro de Medellín, los oriundos y habitantes de la ciudad que han llegado allí por cualquier motivo; siendo el más conocido el desplazamiento por la violencia, el desempleo y la falta de oportunidades en su municipio de origen, se preparan para iniciar un nuevo día de labores y de diligencias.  La gran mayoría de estas personas llegan allí con el propósito de generar los ingresos necesarios para su sustento diario y el de su familia, ingresos que se originan con el trabajo informal y formal, como lo hacen cientos de vendedoras de los almacenes y restaurantes ubicados en este famoso y concurrido lugar.  Otros simplemente aprovechan estos espacios para reencontrarse con sus amigos y compartir un delicioso café.














Entre los transeúntes no faltan aquellos que están en busca de alguna dirección o del primer alimento del día, que encuentran en las canecas y las bolsas de basura dispuestas en la calle, y las cuales en pocos segundos serán recogidas por el carro de basura.



























Lo que no es común es la actividad que está planeada por los estudiantes de pregrado Comunicación Social y Maestría en Ingeniería de la Universidad Eafit, quiénes desde muy temprano realizan un encuentro en el famoso restaurante Versalles y quiénes se disponen a realizar unas tomas fotográficas y videos con el objetivo de crear un flashmob o toma sobre violencia intrafamiliar.  Para sorpresa de los estudiantes y organizadores liderados por el docente de comunicación social Luis David Tobón, su actividad no genera el impacto esperado, el cual consistía en provocar cierto tipo de emociones y reacciones en aquellas personas asiduas al lugar, ante la presencia de una mujer golpeada (papel de 3 estudiantes de pregrado maquilladas) y digna representante de la violencia intrafamiliar, puede ser que los transeúntes están acostumbrados a presenciar este tipo de violencia u observar a las personas que son víctimas de las misma.   Tal es el caso de la historia narrada por una de las vendedoras de un famoso almacén de este lugar, quién al ver a dichas víctimas se sintió totalmente identificada y quién se motivó a contar su propia historia, pues el martes pasado había sido golpeada por su esposo y padre de sus 2 hijos de una fuerte patada en la espinilla de su pierna izquierda, fue tal la motivación que participó de una entrevista y se dejó fotografiar la pierna.  Cuántas historias más habrá detrás de cada uno de estas personas y habitantes de la calle?.

Lo que sí logró generar inquietud fue la presencia de tantos equipos audiovisuales, como cámaras digitales, Ipad y videograbadoras de propiedad de los estudiantes, equipos con que los que se deseaba capturar cada segundo todos los gestos y expresiones de los caminantes y vendedores ambulantes del lugar al ver la mujer víctima de la violencia.

Al finalizar la mañana y luego de un arduo trabajo aunque cierto grado de desazón por no haber cumplido el propósito inicial pero la con la satisfacción de haber terminado una jornada de mucho aprendizaje, los estudiantes de Maestría y su docente de Cultura Digital Luis David Tobón se disponen a compartir en el restaurante Astor de un delicioso jugo de mandarina, sus sentimientos y las experiencias vividas en el transcurso de la mañana. Y además pensando en el gran desafío que se debe cumplir con la creación del producto o flashmob con todo el material recolectado entre ellos las imágenes y videos.




1 comentario:

  1. Siento que la Carrera Junin tiene la misma piel golpeada que aquella mujer representada. Piel de ciudad que se forma desde los múltiples tejidos de relaciones de sus transeúntes y sus historias; piel pisada y pisoteada desde las huellas de un pasado que se resiste en la modernización, resquebrajada por experiencias de vida callejera que hicieron de su otrora alcurnia despojos de memoria ... de aquí, entonces la baja sorpresa porque esas mujeres, fueron solo el reflejo de la imagen de siempre...

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